Los seres humanos han seguido los movimientos regulares del Sol y la Luna desde las civilizaciones más remotas y a lo largo y ancho del planeta Tierra. Ocasionalmente, el Sol se oscurecía o la Luna se teñía de rojo y esto dio lugar a múltiples interpretaciones más o menos disparatadas. A menudo estos eventos se consideraron como signos de malos augurios, aunque también inspiraron mitos de carácter más lúdico e incluso amoroso. Con ocasión de los tres eclipses solares que serán visibles desde España en 2026, 2027 (totales) y 2028 (anular) y que constituyen una tríada astronómica excepcional
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