En el modelo cosmológico estándar ( 𝜦 CDM), las galaxias son meramente las "puntas del iceberg" visibles, residiendo dentro de masivos e invisibles capullos de materia oscura conocidos como halos. Aunque estos halos dictan la evolución y el movimiento de las galaxias, medir su verdadero tamaño y masa ha sido durante mucho tiempo una de las tareas más desafiantes de la astrofísica. Un nuevo estudio publicado en Astronomy & Astrophysics por Claudio Dalla Vecchia e Ignacio Trujillo, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), propone un avance fundamental: una definición de "borde galáctico
El instrumento NISP (Near-Infrared Spectrometer and Photometer) a bordo de la misión espacial Euclid ha obtenido espectros en el infrarrojo cercano (NIR) de millones de objetos, entre ellos cientos de enanas ultrafrías (UCD). Euclid obtiene simultáneamente imágenes y espectros en modo sin rendija. Esta combinación marca una nueva era en el descubrimiento de objetos, como las enanas de tipos L y T, que pueden encontrarse mediante la identificación directa a través de las bandas de absorción de H2O y CH4. La resolución espectral del NISP (R ∼ 450) es suficiente para clasificar los objetos por
WISEA J181006.18−101000.5 (WISE1810) es la enana ultrafría pobre en metales más cercana al Sol. Tiene una temperatura efectiva baja y se ha clasificado como una sub-enana extrema T temprana. Sin embargo, el metano—la molécula que caracteriza la clase espectral de T--no se detectó en el espectro anterior con una resolución baja. Delimitar la metalicidad--la abundancia de elementos más pesados que el helio-- de estos objetos tan fríos ha sido un desafío. Usando el Gran Telescopio Canarias de 10.4 metros, el telescopio optico-infrarrojo más grande del mundo, colectamos su espectro de